Reír, acto de suicidio. Arte de los valientes. Abrirse con un chiste. Romper una norma. Burlarse del canon. Son tan solo sueños. En realidad el inicio de la literatura fue la parodia, la comedia. Ella suele ponerse vestidos, y maquillaje para no presentarnos su cuerpo.
No sabemos como es la parodia. Pero, la vivimos la acariciamos. Mainor González Calvo, poeta costarricense. Uno de mis favoritos, escribió y publicó, porque escribir y publicar no siempre van de la mano. Sin embargo, poeta es solo el que publica. Nos trae el poemario con el título Parodias y antiparodias.
La poesía costarricense camina a pasos agigantados. Se escurre entre las técnica obsoletas y hace pasos al estilo Michael Jackson. De uno de los poemas más conocidos de García Lorca porque nos aprendemos de jóvenes esos versos... "Verde que te quiero verde"... Nos trae una parodia del mismo al modo costarricense bajo nuestro lenguaje tico: "Viernes que te quiero viernes". Donde describe en un lenguaje poético, como diría Carlos Francisco Monge el poeta a construido de palabras antiguas, en desuso, palabras tan fuera de la realidad de inicios del siglo XXI, cargadas con el tono de Lorca, con ese significativo tono musical que nos maravilla, las palabras son bellas, suenan bien, duermen en el poeta y se activan en su poesía "El transporte con sus penas/ deja el ocio descarriado/ y la gente busca casa/ como el buey busca el establo".
Aquel conocedor del andaluz reconocerá ese camino irónico, pero elegante, agradable, divertido: "Desde el lunes sólo vida/ convertida en un marasmo"... Este libro es un resumen de los maestros que debe conocer todo joven, interpretados por un lector que le dio nalgadas a sus maestros, y les dijo: -Mire, papito yo también opino-, porque la risa es respondona. La risa es crítica. La risa nunca es virgen, como la tragedia. Toma a Bukowki y lo hace en santo. O por lo menos mi interpretación de santidad, comenta la poesía: "Para darnos duro en la cabeza contra lo establecido". Lo establecido siempre es dios. Los santos, negocian sus ideas con dios. Aquí el yo lírico está de acuerdo con el maestro, pero lo acomoda a un sentir costarricense con tal naturalidad, porque nosotros somos un pueblo de parodiantes, no de creadores.
Respetando las artes mayores realiza un acomodo de poemas al estilo de cartas, arcanos mayores y menores, pero las cartas son los poemas o parodias. Ni siquiera se atreve a manifestar que su creación es poema. Tal a un Quijada loco. Tal a un metaescritor como Cervantes si saber que componía la primera novela moderna. Pues, así ni siquiera desea revelar su poema de poema, sino lo oculta, se saca los ojos para no ver la luz de su criatura, le da el bautizo de parodia.
A mí me gustan las chicas menores que yo, por eso me quedo con los arcanos menores, con las parodias menores, me llevan siempre a filosofar, a conocer cosas que dentro de mi mente adultocéntrica no me atrevo a cuestionar. Así que lector los dejo con el siguiente poema de Mainitor:
El colmo de la posmodernidad
Que el poeta
deba pagar
para que haya público presente
a sus parientes
durante la presentación de su último libro.
No sabemos como es la parodia. Pero, la vivimos la acariciamos. Mainor González Calvo, poeta costarricense. Uno de mis favoritos, escribió y publicó, porque escribir y publicar no siempre van de la mano. Sin embargo, poeta es solo el que publica. Nos trae el poemario con el título Parodias y antiparodias.
La poesía costarricense camina a pasos agigantados. Se escurre entre las técnica obsoletas y hace pasos al estilo Michael Jackson. De uno de los poemas más conocidos de García Lorca porque nos aprendemos de jóvenes esos versos... "Verde que te quiero verde"... Nos trae una parodia del mismo al modo costarricense bajo nuestro lenguaje tico: "Viernes que te quiero viernes". Donde describe en un lenguaje poético, como diría Carlos Francisco Monge el poeta a construido de palabras antiguas, en desuso, palabras tan fuera de la realidad de inicios del siglo XXI, cargadas con el tono de Lorca, con ese significativo tono musical que nos maravilla, las palabras son bellas, suenan bien, duermen en el poeta y se activan en su poesía "El transporte con sus penas/ deja el ocio descarriado/ y la gente busca casa/ como el buey busca el establo".
Aquel conocedor del andaluz reconocerá ese camino irónico, pero elegante, agradable, divertido: "Desde el lunes sólo vida/ convertida en un marasmo"... Este libro es un resumen de los maestros que debe conocer todo joven, interpretados por un lector que le dio nalgadas a sus maestros, y les dijo: -Mire, papito yo también opino-, porque la risa es respondona. La risa es crítica. La risa nunca es virgen, como la tragedia. Toma a Bukowki y lo hace en santo. O por lo menos mi interpretación de santidad, comenta la poesía: "Para darnos duro en la cabeza contra lo establecido". Lo establecido siempre es dios. Los santos, negocian sus ideas con dios. Aquí el yo lírico está de acuerdo con el maestro, pero lo acomoda a un sentir costarricense con tal naturalidad, porque nosotros somos un pueblo de parodiantes, no de creadores.
Respetando las artes mayores realiza un acomodo de poemas al estilo de cartas, arcanos mayores y menores, pero las cartas son los poemas o parodias. Ni siquiera se atreve a manifestar que su creación es poema. Tal a un Quijada loco. Tal a un metaescritor como Cervantes si saber que componía la primera novela moderna. Pues, así ni siquiera desea revelar su poema de poema, sino lo oculta, se saca los ojos para no ver la luz de su criatura, le da el bautizo de parodia.
A mí me gustan las chicas menores que yo, por eso me quedo con los arcanos menores, con las parodias menores, me llevan siempre a filosofar, a conocer cosas que dentro de mi mente adultocéntrica no me atrevo a cuestionar. Así que lector los dejo con el siguiente poema de Mainitor:
El colmo de la posmodernidad
Que el poeta
deba pagar
para que haya público presente
a sus parientes
durante la presentación de su último libro.
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